Quisiera abordar un tema que para mí ha sido un paradigma en el transcurso de mi vida. Se trata del concepto de la dignidad. Tuve la maravillosa oportunidad de conocer personalmente a la madre Teresa de Calcuta. Sin duda alguna, lo que más me impactó de ella fue percibir su extraordinario sentimiento de humanidad y su ejemplar lección universal de dignidad.

Ella representó la máxima expresión de integridad en el ser humano. Con su obra y con el testimonio de su vida, dignificaba todos sus mensajes y acciones, dejando un legado maravilloso que ha salvado y reconfortado miles de vidas y ha recuperado el maltratado concepto de la paz. Ella creó la dignidad en sí misma edificando un hermoso concepto, basado fundamentalmente en el propósito de servir a otros.

Quise hacer referencia a la madre Teresa, porque aún cuando vivimos en un mundo desordenado en valores esenciales para la sociedad, pienso que son muchísimas las personas que nos aferramos a la necesidad de rediseñar ciertos propósitos de vida, recuperando conceptos como el de la dignidad, anticipando las grandes ganancias que esto trae al mundo que nos toca experimentar.

No podemos olvidar que al poner en práctica el valor de la dignidad como factor clave del mejoramiento de la calidad de vida, reconquistamos el terreno perdido en el cual se generan y se consolidan grandes injusticias y arbitrariedades. Y son estas las que paulatinamente menoscaban la dignidad del ser humano y ponen en peligro la paz de la humanidad.

Las bases de una sociedad más justa y digna, se edifican a través de la paz, pero para que exista esta, debe haber bienestar colectivo y para que haya bienestar colectivo, necesitamos crear y defender procesos fundamentados en la paz. La dignidad, como podemos ver, trae grandes bondades y nos aleja del egoísmo, de la miseria, de la destrucción y de la traición a los principios elementales del corazón humano.

Déjame tus datos si quisieras recibir ayuda adicional sobre cómo proteger tu dignidad.

Recuerda, tu reto hoy es ser mejor que ayer, elige saber vivir!

Bárbara